Haced de mí un instrumento de vuestra Paz.
Que allí donde haya odio,
ponga yo Amor.
Que allí donde haya ofensa,
ponga yo Perdón.
Que allí donde haya discórdia
ponga yo Armonía.
Que allí donde haja error
ponga yo Verdad.
Que allí donde haya duda,
ponga yo la Fe.
Que allí donde haya desesperación,
ponga yo Esperanza.
Que allí donde haya tristeza,
ponga yo Alegria.
Que allí donde haya tinieblas,
ponga yo la Luz.
Ó Maestro!
Que no me empeñe tanto,
en ser consolado, como en consolar.
En ser comprendido, como en comprender,
en ser amado, como en amar.
Pues dando se recibe,
olvidando, se encuentra,
perdonando se es perdonado,
muriendo se resucita a la Vida Eterna.
Con esta dulce oración el cristiano expresa su fe en la misericórdia y la bendición
divinas.
Y afirma un deber de todo buen cristiano: ofrecer su amor y pensamientos a Dios para merecer
su gracia y, de esta manera, alcanzar la gloria eterna.

Copyright © 1997 by VirtualNet.
|